La piedra en el zapato de la burguesía
Como hemos venido sosteniendo anteriormente, la piedra en el zapato del capitalismo es la crisis de superproducción. Esa traba hace que se acentúen las contradicciones dentro de todo el sistema capitalista. Todas las medidas que ha tomado y tomará la burguesía financiera para tratar de remediar la situación tenderán a potenciar los antagonismos de clase, no habrá cumbre del G-20 ni del G-8 que sirva para solucionar la bancarrota mundial (1 y 2).
De hecho, la clase dominante es incapaz de resolver su crisis y por ello se va decantando por una guerra de carácter mundial como solución final. En ese sentido, el imperialismo norteamericano, con un estado endeudado hasta la médula (3) y tratando de ocultar su miseria (4), es el más dispuesto a desatar la guerra para conservar su hegemonía. Todos los movimientos militares, declaraciones políticas y provocaciones deben verse bajo esa línea. El Tío Sam está decidido a todo: aniquilar pueblos como en Irak o Afganistán, promover “revueltas” y “revoluciones” de desestabilización como en Libia; todo, con tal de recuperar su antiguo estatus ante la competencia de China y Rusia.
En ese contexto, la reciente situación de Siria cobra particular importancia. Desde un comienzo los halcones del Pentágono sabotearon el plan de paz propuesto por Rusia proveyendo a los “rebeldes” de armamento, con armas químicas incluidas (5 y 6). La idea era deslegitimar el proceso de paz para que entren a “pacificar” los cascos azules de la ONU, como pidieron los “opositores” sirios (7) o, mejor aún, lograr una intervención militar a través del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, tanto Rusia como China se niegan a tales planes (8) y le cortan así las alas a las intenciones de la OTAN, que entre las sombras estaría preparando una nueva operación de guerra psicológica contra el pueblo sirio (9). Además, el oso ruso ha dejado bien en claro, con prueba de misiles Topol incluida, que no va a ceder a las provocaciones del imperio, y que la única salida posible para el conflicto en Siria es sentándose a hablar con ellos (10 y 11). Pero tanto el imperialismo yanqui como sus socios europeos y la Liga Árabe no descansan y, así, reunidos en Ginebra como “Grupo de Acción para Siria” firmaron un acuerdo que incluyó a Rusia y China como firmantes (12). Sin embargo, como era de esperar, el tan cacareado “acuerdo” duró menos de lo que canta un gallo ante las retorcidas “interpretaciones” interesadas del imperialismo y sus socios que pretenden desbancar a Al Assad. A la vez que Siria descalificó el acuerdo (13), los rusos rápidamente abandonaron su decisión de Ginebra y le sacaron el cuerpo al Grupo de Acción para Siria (14) anunciando que no concurrirán a su próxima reunión y acusándolos de haber “distorsionado” el mentado acuerdo de Ginebra (15). Empantanados, están nuevamente en el punto de partida: Rusia sigue siendo aliado incondicional de Siria pese a las “gentiles” advertencias de Gran Bretaña y Francia… (16).
Por otro lado, el otro enemigo al que quiere intimidar Obama es China. Por eso, el 60 % de la armada norteamericana se va a ir de paseo a la región de Asia- Pacífico (17). En ese sentido, la marina del Gran Dragón se toma a chiste el “barco invisible”, último juguete militar de EEUU, dejando en evidencia que están bien preparados para recibir el “tour” norteamericano (18). Pero Estados Unidos puede crear islas con objetivos militares (19) y festejar su barco invisible, pero no puede detener la caída de su economía a paso acelerado (20) hasta niveles de la Segunda Guerra Mundial. Muchos ya anuncian su definitivo desplome (21)…
Publier le : 12/07/2012 Auteur :
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